Ni mutilaciones ni eutanasia sin capacitación: el alcalde defiende el Reglamento de Bienestar Animal frente al amparo de los veterinarios

Hay discusiones que revelan de qué está hecha una ciudad. La de este viernes en Ciudad Juárez no giró en torno al pavimento ni al transporte, sino a algo más incómodo: cómo tratamos a los animales que viven entre nosotros. En rueda de prensa, el Presidente Municipal Héctor Rafael Ortiz Orpinel salió a defender el Reglamento de Bienestar Animal, un documento que calificó como "muy de avanzada a nivel nacional" y que hoy enfrenta los amparos promovidos por un sector del gremio veterinario.
"Tenemos que tener un pensamiento distinto en el tema del trato a los animales", planteó el alcalde, y detrás de la frase hay una apuesta de fondo: dejar atrás la idea de que las mascotas y los animales de la ciudad son objetos, y asumirlos como seres que sienten y que merecen algo más que indiferencia.
Los dos puntos que encendieron el debate
Ortiz Orpinel fue directo al centro de la polémica. El primer punto en disputa es la mutilación, y su postura no admite matices:
"Hay dos puntos, el primero es la mutilación que es un delito que está prohibido por varias normativas dentro del país, no es algo que se esté inventando", señaló.
El segundo es la eutanasia, que el reglamento no prohíbe, pero condiciona: sólo puede aplicarse con capacidad técnica, tal como ya lo marcan las normativas nacionales. La lógica, explicó, es simple y difícil de rebatir: "Lo que buscamos es que los animalitos tengan un menor sufrimiento y que lo hagan quienes tengan una capacitación para poderlo llevar a cabo".
En otras palabras, el Municipio no está inventando delitos ni castigando oficios; está pidiendo que quien intervenga en el cuerpo de un animal sepa lo que hace.
Un reglamento que se construyó durante casi un año
Lejos de la imagen de una norma impuesta de un día para otro, el alcalde recordó que la elaboración del reglamento tomó casi un año, con mesas en las que —aseguró— se escucharon todas las voces involucradas. Por eso extendió la invitación al gremio veterinario a seguir dialogando, con la puerta abierta.
También aclaró el alcance real de la suspensión obtenida en los tribunales. Hasta ahora, dijo, es preliminar, y su efecto es acotado: "A estas personas que lo hicieron, si quieren seguir mutilando animalitos, pues que lo hagan, eso es lo que le está autorizando el juez, o la eutanasia que la pueden generar; todo lo demás del reglamento sigue sin ninguna problemática".
Además, mencionó que hay veterinarios que ya se han desistido del amparo, una señal de que el entendimiento es posible.
¿Qué sigue para el bienestar animal en Juárez?
Mientras se resuelve el litigio, el resto del reglamento permanece firme. El Municipio confía en que la conversación pública —con protectores, autoridades y médicos veterinarios— termine por consolidar una cultura distinta, en la que la empatía deje de ser un gesto individual y se convierta en norma.
Para las familias juarenses que conviven con perros, gatos y animales de la calle, el mensaje de fondo es claro: cambiar la forma en que una ciudad trata a sus animales también dice mucho de cómo se trata a sí misma.