Cáscaras de huevo, restos de verdura, café del día anterior: lo que durante años terminó en la bolsa de la basura se convirtió este sábado en materia...
Cáscaras de huevo, restos de verdura, café del día anterior: lo que durante años terminó en la bolsa de la basura se convirtió este sábado en materia prima. En el Vivero de El Chamizal, 38 juarenses aprendieron a transformar los residuos orgánicos de su cocina en composta, durante el segundo módulo de los cursos de educación ambiental que imparte el Gobierno Municipal a través de la Dirección de Parques y Jardines.

La sesión fue práctica de principio a fin. Manos en la tierra, los asistentes siguieron paso a paso la fórmula —residuos orgánicos, materia verde y tierra— para armar su propia composta, una alternativa sencilla para reducir la basura que se va al relleno sanitario y, al mismo tiempo, mejorar la calidad del suelo de macetas, jardines y huertos caseros.
Conocimiento que se lleva a casa
El titular de Parques y Jardines, Daniel Zamarrón Saldaña, subrayó que el objetivo no es que el aprendizaje se quede entre los muros del vivero, sino que viaje a los patios, jardines y espacios comunitarios de la ciudad.

“Buscamos que las personas se lleven conocimientos que puedan poner en práctica en sus hogares y compartir con sus comunidades”, señaló.
La capacitación forma parte de un programa municipal dirigido a ciudadanos que quieren incidir de manera activa en el cuidado de su entorno con acciones cotidianas, de bajo costo y de alto impacto ambiental.

Lo que sigue: el turno del arbolado
Zamarrón Saldaña invitó a la ciudadanía a mantenerse atenta al programa, cuyo próximo módulo se realizará el jueves y estará dedicado al arbolado bajo el tema “Estrategias para una plantación exitosa”.

En esa sesión se abordarán la selección de especies, las condiciones adecuadas para plantarlas y los cuidados necesarios para favorecer su desarrollo, con el fin de que cada árbol que se siembre en Juárez tenga posibilidades reales de sobrevivir y crecer.
Con este tipo de cursos, el Municipio apuesta por la educación ambiental como herramienta de cambio: menos residuos, más suelo fértil y una ciudad que se cuida desde la raíz.
