Altares con voz propia: Juárez estrena el 30 de octubre una jornada indígena de Día de Muertos junto a los Pueblos Originarios

Hay altares que se miran y hay altares que se escuchan. Los segundos —los que se explican, los que alguien defiende con la voz— son los que la Comisión Edilicia para la Atención de Pueblos y Comunidades Indígenas quiere poner frente a la ciudad el próximo 30 de octubre, cuando por primera vez la explanada contigua al Centro Municipal de los Pueblos Originarios se llene de ofrendas levantadas por las propias comunidades.
La ruta empezó en una mesa de trabajo. La regidora Marya Karina Tapia Castillo, coordinadora de la Comisión, junto a los regidores José Mauricio Padilla y Pedro Matus Peña, recibió a Rosalinda Guadalajara Reyes, encargada del Área de Interculturalidad del Centro Municipal de los Pueblos Originarios, para afinar una jornada que no se limita a colocar flores, papel picado y veladoras: busca contarle a Juárez cómo se entiende la muerte dentro de la cosmovisión indígena.
Morir también es parte de estar vivo

“Para nosotros la vida es así: nacemos, vivimos y morimos, pero también es algo que forma parte de la vida”, explicó Guadalajara Reyes. En esa lectura, la muerte no se reduce a una pérdida: es una etapa natural de la existencia y, sobre todo, una oportunidad para sostener la memoria de quienes ya no están. Quien se va —dijo— sigue vivo en la cultura, en las tradiciones y en las actividades que su comunidad mantiene encendidas.
La funcionaria subrayó un punto que va más allá de lo ritual: mirar la ausencia de esta manera ayuda a transitar el duelo de otra forma y reduce el riesgo de caer en estados depresivos. En una ciudad acostumbrada a despedirse en silencio, la propuesta es hablar de la muerte en voz alta, con comunidad alrededor.

Identidad, no solo recuerdos
Desde esta perspectiva, los altares no son un altar personal ni un álbum de fotografías: son una expresión de identidad colectiva, una forma de honrar a quienes partieron y al mismo tiempo de tender puentes entre generaciones. Cada ofrenda conserva particularidades propias, y conocerlas —insistió— permite dimensionar la diversidad de prácticas y significados que conviven dentro de Ciudad Juárez, muchas veces invisibles para el resto de la población.
Cómo será la jornada
La cita es el jueves 30 de octubre, en la explanada junto al Centro Municipal de los Pueblos Originarios, con este programa:

- 10:00 a 14:00 horas: elaboración de altares a cargo de las distintas comunidades indígenas.
- 15:00 a 18:00 horas: apertura al público para recorrer la exposición.
- Durante toda la jornada: exposición y venta de artesanías y gastronomía tradicional, preparada y ofrecida por integrantes de las propias comunidades.
La idea, explicó Guadalajara Reyes, es generar un espacio de encuentro intercultural donde las comunidades puedan compartir sus tradiciones, explicar el sentido de sus altares y demostrar que recordar a los que se fueron también puede ser una manera de celebrar la vida, fortalecer los lazos comunitarios y preservar una herencia cultural que sigue creciendo en la frontera.
Para las familias juarenses, la invitación es sencilla: acercarse, preguntar, escuchar y descubrir que en esta ciudad hay muchas formas de nombrar a la muerte —y casi todas terminan hablando de la vida.