Cada octubre, cuando las calles se llenan de calabazas, catrinas y altares, hay una...

Cada octubre, cuando las calles se llenan de calabazas, catrinas y altares, hay una sombra que también regresa: la de los rituales que utilizan animales —sobre todo gatos negros— como parte de prácticas de sacrificio. Para cerrarle el paso a esa costumbre, la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) puso en pausa, durante todo el mes, la entrega de gatitos en adopción.
La titular de la dependencia, Alma Edith Arredondo Salinas, explicó que la medida no es nueva: se repite cada año y busca evitar que los felinos terminen en manos de personas que los adopten con fines relacionados con Halloween y el Día de Muertos, incluyendo actos de corte satánico.
“Pedimos a la ciudadanía no dejar salir a sus gatos, así como cuidar a los que no tienen dueño, pero que en ocasiones andan en los patios de las casas o en la calle”, señaló la funcionaria.

35 michis en espera
Hoy son 35 gatitos los que aguardan por una familia en las instalaciones de la DABA. Seguirán resguardados y en lista de espera: las adopciones se reanudarán una semana después del Día de Muertos, cuando pase el periodo considerado de mayor riesgo.
La instrucción para quienes ya tienen gato en casa es sencilla pero clave: mantenerlos dentro de casa, revisar patios y azoteas, y no permitir que deambulen solos durante estas semanas, especialmente si son de pelaje negro.
¿Viste algo? Denuncia
La dependencia mantendrá vigilancia activa, pero pide los ojos de la ciudad. Si alguien observa que se utilizan gatitos en este tipo de actos, o localiza animales muertos en circunstancias extrañas, puede reportarlo por WhatsApp al 656-554-3391, al área de denuncias.
Un octubre de puertas cerradas (para ellos)
La suspensión es temporal y, subrayan en DABA, es una forma de cuidarlos: mejor unas semanas bajo resguardo que un destino del que no hay regreso. Mientras tanto, las jornadas de vacunación, microchip y esterilización de la dirección continúan en distintos puntos de la ciudad.
Porque en estas fechas, dicen en el refugio, los michis no celebran: se esconden. Y la mejor forma de protegerlos es que nadie los saque de casa.