!Quinto Festival Internacional de Lucha...


Durante diez horas, la Gran Plaza Juan Gabriel dejó de ser un punto de paso para convertirse en la arena más grande de la frontera. Máscaras de colores, gritos de "¡rudo, rudo!" y unas 10 mil personas se dieron cita este domingo en el Quinto Festival Internacional de Lucha Libre, una jornada completamente gratuita que mezcló deporte, espectáculo y memoria en un solo ring.
Con entrada libre para todas las familias, el festival se consolidó como una de las citas populares más concurridas de la temporada en Ciudad Juárez.

El ring como raíz cultural
El presidente municipal, Héctor Rafael Ortiz Orpinel, subrayó que la jornada sirvió para reconocer la trayectoria de las luchadoras y los luchadores nacidos en esta ciudad.
Más allá del conteo de asistentes, el festival funcionó como un ejercicio de identidad: el pancracio fronterizo tiene historia, apellidos y rincones propios, y durante un domingo completo ocupó el centro del escenario urbano.
La voz de "Pagano"

Uno de los momentos más celebrados corrió a cargo de José Julio Pacheco Hernández, mejor conocido como "Pagano", quien agradeció a los asistentes y puso en palabras el sentido del encuentro.
Para el luchador, este deporte no es solo entretenimiento: forma parte de la identidad y la cultura de Ciudad Juárez. La quinta edición permitió, dijo, honrar la historia de luchadoras, luchadores y de las arenas de colonia que han sostenido esta tradición durante décadas.
Reconocimientos a los que escribieron la historia

El programa incluyó la entrega de reconocimientos a figuras cuya carrera ya es parte del acervo deportivo local, entre ellos Miguel Ángel Delgado, "El Cobarde".
El cartel dio espacio tanto a las arenas juarenses como a figuras de talla internacional, en una convivencia que cruzó generaciones: abuelos que crecieron viendo lucha en salas de barrio junto a niñas y niños que descubrieron el ring por primera vez.
Mucho más que combates
Si las llaves y los vuelos fueron el corazón del evento, el resto del cuerpo estuvo hecho de actividades para todo público:

- Música en vivo a lo largo de la jornada.
- Área gastronómica con opciones para todos los gustos.
- Espacios dedicados a niñas y niños, pensados para el disfrute familiar.
- Museo de Lucha Libre, con piezas y memorabilia del pancracio local.
- Exposición fotográfica que documentó décadas de historia sobre el cuadrilátero.
- Lucha Cinema, con proyecciones para los aficionados de la butaca.
- Desfile de moda inspirado en la estética y los personajes de la lucha libre.
La combinación transformó la explanada en una feria cultural con sello fronterizo, donde el deporte fue el pretexto y la convivencia, el resultado.

Una ciudad que se reconoce en sus máscaras
La escena del domingo dejó una postal difícil de ignorar: familias enteras compartiendo grada, cámaras apuntando a las máscaras y aplausos que no distinguían entre técnicos y rudos.

En una ciudad acostumbrada a hacerse fuerte frente a la adversidad, el festival funcionó también como respiro colectivo: diez horas de espectáculo gratuito para recordar que Juárez también se reconoce —y se celebra— desde su lucha libre.



