
La tercera temporada de Jujutsu Kaisen vuelve a la pantalla con un tono más oscuro y un enfoque distinto al habitual, marcando el arranque del Arco del Culling Game. En estos dos primeros episodios, la serie deja atrás la devastación de Shibuya para adentrarse en un terreno dominado por la tensión política, el reordenamiento del mundo hechicero y el trauma emocional de sus protagonistas.
Yuji Itadori carga con el peso de las consecuencias del ataque de Sukuna, mientras recorre un vecindario en ruinas invadido por espíritus malditos. Su reencuentro con Yuta Okkotsu, presentado con una puesta en escena cinematográfica y silenciosa, marca uno de los momentos más impactantes del inicio. La dirección opta por pausas largas, planos amplios y una construcción visual que permite respirar cada momento sin perder intensidad.
Los episodios introducen los primeros movimientos políticos de los clanes, incluyendo el nombramiento de un nuevo líder del clan Zen’in, en una escena cargada de sombras y simbolismo. Aunque el arco promete una gran cantidad de nuevos personajes, esta apertura mantiene un grupo reducido para no saturar la narrativa antes de tiempo.
En lo técnico, Jujutsu Kaisen sigue demostrando por qué es uno de los referentes del anime moderno. Las peleas están ejecutadas con precisión, usando colores brillantes, cambios de ritmo y encuadres que potencian la energía de cada golpe. Destacan especialmente las escenas donde Yuji y Choso enfrentan a varios espíritus, así como el duelo entre Choso y Naoya Zen’in, que experimenta con fotogramas y paletas alternativas.
La serie también juega de forma inteligente con la exposición. Las reglas del Culling Game aparecen en pantalla en bloques de texto veloces, evitando abrumar al espectador con explicaciones prolongadas y dejando espacio para profundizar en episodios posteriores.
En conjunto, este arranque de temporada se siente sólido y seguro. Construye el tablero para los conflictos futuros, mantiene la calidad visual en lo más alto y prepara un camino que, si se sostiene así, podría convertir uno de los arcos más complicados del manga en una de sus adaptaciones más memorables.