El dinero estaba guardado, y había una razón. Durante semanas el Municipio retuvo el...

El dinero estaba guardado, y había una razón. Durante semanas el Municipio retuvo el recurso destinado al bacheo porque sabía lo que venía: la temporada de lluvias iba a golpear el asfalto y tapar hoy para reabrir mañana habría sido tirar el presupuesto al agua. Ahora que el cielo dio tregua, el alcalde Héctor Rafael Ortiz Orpinel confirmó que la reparación arranca, y que no será un trabajo al azar.
"Estamos en un análisis muy concreto, principalmente en todo lo que son las etapas de Riberas del Bravo y la carretera Juárez–Porvenir, que han sido muy afectados por las lluvias, entre otros espacios que se tengan que ver para arreglarlos", explicó el Presidente Municipal.
El planteamiento es claro: primero el diagnóstico, después la máquina. Una vez que se defina el equipo que intervendrá de forma directa y emergente, las cuadrillas saldrán a las zonas ya detectadas. "Ya se tiene el recurso, el cual se había estado reteniendo en virtud de que sabíamos que había una temporalidad de lluvia importante, el que se requería no utilizarlo antes, sino hasta posterior a las lluvias", comentó Ortiz Orpinel.
No todos los hoyos se arreglan igual

Uno de los puntos más relevantes del anuncio es que el Municipio no pretende resolver todo con una cubeta de mezcla. El alcalde reconoció que hay daños donde el bacheo tradicional simplemente no alcanza: tramos donde se requiere una solución definitiva o intervenciones que garanticen una movilidad adecuada y duradera.
Se trata, en palabras del propio edil, de esperar a ver cómo quedan las calles al final de la lluvia para construir un plan concreto sobre el pavimento real, no sobre el que había antes del temporal. Ese plan ya está en mesas de trabajo, con zonas perfectamente identificadas.
Las 48 calles de las Cruzadas no se detienen
En paralelo al operativo de bacheo, el programa Cruzadas por el Cambio mantiene su rutina en las 48 calles que se han venido atendiendo, con trabajos diarios posteriores a las lluvias. La instrucción, según Ortiz Orpinel, es no detenerlo: el objetivo es que no se acumule basura ni se detonen otro tipo de afectaciones en los sectores ya intervenidos.
Para los juarenses que cada mañana esquivan cráteres en Riberas del Bravo o en la carretera a Porvenir, el mensaje es que la espera terminó. Lo que sigue es ver las primeras máquinas sobre el asfalto.