La nueva DXRacer Martian Pro llega como una versión más ambiciosa del modelo estándar, apuntando directamente a quienes quieren una silla gamer...
La nueva DXRacer Martian Pro llega como una versión más ambiciosa del modelo estándar, apuntando directamente a quienes quieren una silla gamer repleta de funciones eléctricas. Este modelo agrega calefacción, ventilación y un sistema de masaje en la espalda, además del respaldo motorizado y el soporte lumbar inteligente que ya caracterizaban a la serie Martian. Todo esto por un precio apenas más alto que su versión básica… aunque con una peculiar limitación: solo existe un diseño disponible.
La falta de variantes visuales puede decepcionar a quienes buscan combinar su espacio de juego, pero el diseño Red Triangle tiene personalidad y un estilo agresivo que encaja bien en ambientes LED, setups de PC y oficinas modernas. El modelo viene en dos tamaños, pero lo llamativo es que ambos cuestan lo mismo, algo poco común en la categoría.
Montarla no es complicado, aunque el peso del respaldo hace que sea más cómodo hacerlo con ayuda. El paquete incluye todas las herramientas necesarias, instrucciones claras y hasta un código QR que lleva a la página de soporte. Más allá de pequeños detalles de ensamblaje —como un conector algo doblado o un reposabrazos desalineado— la silla llega bien preparada y sólida.
En funcionamiento, la Martian Pro destaca por combinar confort y tecnología. El acolchado es firme, invita a mantener buena postura y la piel sintética tiene un acabado de calidad. El sistema lumbar con airbags se ajusta punto por punto para lograr un soporte preciso, aunque requiere algo de experimentación para encontrar el punto ideal.
Las funciones eléctricas son el gran gancho. El masaje, distribuido en ocho zonas verticales, ofrece una experiencia relajante sin llegar a ser tan intensa como modelos más especializados. El respaldo motorizado se mueve suavemente entre 90 y 135 grados, y la calefacción y ventilación del asiento cuentan con tres niveles cada una, permitiendo adaptar la comodidad térmica a cualquier época del año.
Eso sí: depender de la batería trae problemas. Si se agota, no solo pierdes la calefacción y el masaje; tampoco se pueden ajustar el respaldo ni el soporte lumbar. La silla puede quedar inmóvil en la posición actual hasta que la conectes. A esto se suma que la batería no destaca por su tiempo en reposo.
En ergonomía, los reposabrazos tienen buen rango de movimiento, las ruedas se desplazan con suavidad y la estructura general se siente estable. Algunos controles mecánicos podrían ser más robustos, pero cumplen.
En resumen, la DXRacer Martian Pro es una silla premium con funciones difíciles de encontrar en su rango de precio. Tiene limitaciones claras —pocas opciones estéticas y fuerte dependencia de la batería— pero cuando todo funciona, ofrece una experiencia moderna, cómoda y muy distinta a lo que suele verse en el mercado gamer.