Banderas blancas, tambores, lonas con versículos y un solo apellido repetido en miles de gargantas. Durante varias horas, el corazón de Ciudad Juárez...
Banderas blancas, tambores, lonas con versículos y un solo apellido repetido en miles de gargantas. Durante varias horas, el corazón de Ciudad Juárez dejó de sonar a cláxones para sonar a alabanzas: la cuarta edición de la Marcha para Jesús 2026 reunió a alrededor de 10 mil personas, convocadas por iglesias evangélicas de la ciudad que salieron a las calles para manifestar públicamente su fe.
El punto de encuentro fue el monumento a Benito Juárez, pero el verdadero centro de gravedad fue la gente: familias completas, jóvenes con playeras de su congregación, adultos mayores que no soltaron su pancarta y niños que coreaban consignas sin terminar de entenderlas. La cifra no es menor: más de 500 iglesias de distintas denominaciones se sumaron a una movilización que, más allá del credo, funcionó como una gran fotografía comunitaria en tiempos donde la calle suele asociarse con malas noticias.

David Ernesto Medina Rodríguez, director de Atención a Organizaciones Religiosas del Gobierno Municipal, explicó que el objetivo del evento fue triple: expresar la fe en el espacio público, promover valores espirituales y compartir un mensaje de esperanza con el resto de la comunidad.
"Esta movilización representa un espacio para que las comunidades religiosas expresen libremente sus creencias y fortalezcan su participación en la vida social de Ciudad Juárez", señaló el funcionario.
Respaldo municipal y recorrido sin incidentes
Para que la marcha pudiera desarrollarse con orden, el Municipio coordinó a distintas dependencias, entre ellas la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y la Coordinación General de Seguridad Vial, que se encargaron de los cortes y desvíos necesarios durante el paso del contingente por las principales arterias de la ciudad.

Medina Rodríguez subrayó que estas acciones no son un trámite: se trata de garantizar el ejercicio de la libertad de conciencia y de expresión, procurando que las actividades se lleven a cabo con orden y apego a la ley. Hasta el cierre de la jornada no se reportaron incidentes mayores.
Además del operativo vial, la participación institucional envía un mensaje político claro: por instrucción del presidente municipal Héctor Rafael Ortiz Orpinel, las organizaciones religiosas son consideradas aliadas en la labor social que realizan a favor de las familias juarenses. Comedores, refugios, acompañamiento a personas en situación de calle y programas de rehabilitación forman parte del trabajo cotidiano que muchas de esas congregaciones sostienen con sus propios recursos.

Una tradición que ya es cita anual
Con esta cuarta edición, la Marcha para Jesús se consolida como una de las concentraciones ciudadanas más numerosas del calendario local, en una ciudad acostumbrada a movilizarse por causas. La convocatoria, que nació en el seno de las iglesias evangélicas, ha ido creciendo hasta convertirse en un punto de encuentro intergeneracional.

El funcionario municipal aprovechó la jornada para invitar a las comunidades y asociaciones religiosas de todos los credos a mantener una relación cercana con el Gobierno Municipal y a sumarse a las acciones que contribuyan al bienestar de la población.
Cuando el último contingente se disolvió frente al monumento, quedó la estela de la música y el eco de una consigna sencilla: la esperanza, dijeron los asistentes, también se organiza y camina.






