Code Violet llegó con la intención de convertirse en un nuevo referente del survival futurista, mezclando escenarios espaciales desolados con...
Code Violet llegó con la intención de convertirse en un nuevo referente del survival futurista, mezclando escenarios espaciales desolados con criaturas prehistóricas sedientas de sangre. Pero lo que debería haber sido una experiencia tensa y memorable termina desmoronándose por errores técnicos, decisiones de diseño anticuadas y una protagonista que nunca logra brillar por sí misma.
La historia reúne todos los clichés del género: colonias espaciales fallidas, experimentos genéticos fuera de control y mensajes dispersos que intentan llenar los huecos de una narrativa confusa. Las escenas principales carecen del impacto esperado y, aunque el juego intenta sorprender con giros cada vez más extravagantes, todo queda en revelaciones apresuradas y poco claras.
Violet, la heroína del título, pretende seguir la línea de personajes icónicos del survival horror, pero se queda en una figura sin motivaciones ni desarrollo. Su falta de agencia contrasta con la insistencia del juego en enfocar su imagen, generando un tono incómodo más que estilizado.
Visualmente, Code Violet tiene momentos interesantes, sobre todo en exteriores donde el cielo morado y las islas flotantes aportan cierta imponencia. Sin embargo, al acercarse, las texturas pierden detalle, la iluminación resulta inconsistente y los pasillos metálicos repiten patrones vistos mil veces en otros juegos similares. Elementos del entorno aparecen sin contexto, provocando desconcierto más que curiosidad.
En cuanto a jugabilidad, los encuentros con dinosaurios —aunque frecuentes— se vuelven repetitivos. Sus patrones son simples, previsibles y, en interiores, la cámara puede convertirse en el peor enemigo del jugador al bloquearse contra paredes y puertas. Incluso los jefes replican comportamientos de enemigos comunes, restando emoción a los combates.
A este panorama se suman numerosos bugs: armas que desaparecen, objetos que no se consumen, fondos que no cargan y errores de sonido que rompen la inmersión. Algunos fallos afectan directamente la progresión y deterioran la experiencia general.
En definitiva, Code Violet no logra cumplir lo que promete. Con una historia enredada, combates poco inspirados y un repertorio de fallos que impiden disfrutar sus pocos aciertos, el juego queda lejos de convertirse en el sucesor espiritual que algunos esperaban. Hay ideas con potencial, sí, pero enterradas bajo demasiados problemas como para que lleguen a brillar.