Cuando llueve en el fraccionamiento Paula, la lluvia no es el único problema: el agua que no se va viene acompañada de lo que escupe el drenaje....
Cuando llueve en el fraccionamiento Paula, la lluvia no es el único problema: el agua que no se va viene acompañada de lo que escupe el drenaje. Durante meses, las familias de la zona han aprendido a convivir con un ritual que se repite en cada tormenta: alcantarillas que revientan, aguas negras que corren sobre la calle y un olor que se mete hasta las casas. Este viernes, el Gobierno Municipal acudió al cruce de las calles Artículo 39 y Antonio Canaleto para intentar, al menos, devolverle un poco de respiro al sector.

Cuadrillas de la Dirección de Limpia llegaron con la maquinaria disponible para retirar el lodo, los residuos y el agua acumulada que dejó la última precipitación. No es una solución definitiva —lo saben ellos y lo saben los vecinos— pero sí un primer alivio frente a una situación que ya resulta insostenible.
"Estamos haciendo una limpieza superficial, que es la maquinaria que tenemos para poder intervenir", explicó Gibran Solís Kanahan, titular de Limpia, quien acudió al punto por instrucción directa del presidente municipal Héctor Ortiz Orpinel.
Solís Kanahan fue claro en un punto que a los residentes les urge escuchar: la reparación de fondo del sistema de drenaje sanitario no corresponde al Municipio, sino a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS). Por eso, desde el lugar de los hechos lanzó un llamado público.
"Aquí hacemos la invitación, el llamado a las cuadrillas de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, que sumemos esfuerzos en beneficio de la comunidad", señaló.

Y remató: "Así es la instrucción del Presidente, vamos a estar trabajando, pero sí sería de mucha ayuda algunos equipos especializados que nos puedan apoyar para poder hacer la limpieza y la sanitización de esta área".
La versión de quienes la viven
Laura Valentina, vecina del fraccionamiento, no habla de cifras ni de infraestructura: habla de su piel. Relató que tanto ella como sus vecinos terminaron con irritaciones tras intentar limpiar por su cuenta las aguas residuales que brotaron de las alcantarillas. Sus mascotas también enfermaron. Y cada vez que el cielo se oscurece, el miedo vuelve.
Según contó, el problema se agravó hace aproximadamente dos años, luego de trabajos realizados por la JMAS en el sector. Desde entonces, a los encharcamientos se sumó el rebosamiento de aguas negras hacia la vía pública, con el consecuente riesgo sanitario para todas las familias.

Pese a los múltiples reportes ingresados ante la Junta, dice, la respuesta ha sido siempre la misma.
"Hemos hablado no una vez, sino varias veces a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento y nos dicen: vamos a ver su caso, lo vamos a volver a ver... y nosotros habla y habla y lo mismo. Inclusive, las llamadas que se hacían eran así como que cómo molesta, y no era molestia, era que nos pudieran ayudar, tendernos la mano humanamente, por favor, tengan piedad", expresó.

La vecina sí reconoció el gesto de la Dirección de Limpia, al considerar que fue la única dependencia que acudió a escucharlos y a atender la situación de manera directa.
Coordinación, la palabra clave

El director de Limpia reiteró que el Municipio mantendrá el apoyo a las familias afectadas y seguirá haciendo lo que esté a su alcance para disminuir las molestias, mientras se empuja la coordinación con las instancias responsables para una atención integral.
Por lo pronto, la instrucción es seguir trabajando en la zona y mantener comunicación directa con los habitantes para conocer sus necesidades y buscar alternativas conjuntas. Lo que todos esperan en el fraccionamiento Paula es que la próxima lluvia no vuelva a convertir su calle en un río de aguas negras.